Cuando mi Tío era Pastor General de su iglesia (ahora se enfoca en las misiones), muchas veces hacía referencia a una canción de vellonera.  No me sé la canción, solo recuerdo una línea que dice “Tropecé de nuevo con la misma piedra, en cosas de errores nunca aprenderé…”.  Pensé en buscar la canción en Google, pero honestamente no quiero porque no adelanto nada y si resulta ser una porquería me va  dañar los recuerdos de mi adolescencia o peor aún, este artículo.

Pero el caer una y otra vez en problemas, así sean muchos o el mismo seguidamente, es bien frustrante y llega un punto donde nos creemos la mentira que dice que no tenemos remedio y que nos toca caer en errores tras errores.  Pero no tiene que ser así…no si aprendemos a ser sabios.

Cuando pensamos en sabios, pensamos en estas personas que viven en la cima de una montaña y tienen barbas blancas.  Pensamos en Salomón en bata, escribiendo su libro de refranes.  Cuando pensamos en sabios pensamos en personas mega-intelectuales y perfectas.  Yo personalmente pienso en un chino viejo que es un maestro de Kung-Fu y habla en metáforas y acertijos.

Si pocas o ninguna de estas imágenes de “sabiduría” se parecen a ti…me alegro porque no necesitas parecerte a ninguno de estos ejemplos para ser sabio.

Es más, para muchos de nosotros, nuestra falta de sabiduría no tiene que ver con carecer de pelos faciales de color blanco o gozar de una perfección que parece casi mística.  No, tú falta de sabiduría se debe a que has olvidado tres ingredientes importantes de la sabiduría.

1.  Experiencia…  La sabiduría es el resultado de la transformación.  Para mí, hay una sola forma de ser transformado: Aprendiendo de las experiencias.  Ahora, esa experiencia puede ser una experiencia educativa (leer, ser mentoreado, practicar, etc) ó puede ser una experiencia de vida (como viajar, procesos de dolor o las consecuencias de los errores que cometemos).  Ambas experiencias nos hacen pasar por un momento de incomodidad y esfuerzo donde al final aprendemos algo nuevo.  El vivir una experiencia sin aprender algo de ella es un desperdicio que prácticamente nos garantiza volver a pasar por ellas de nuevo…pregúntale a las personas que repiten un grado o una clase o pregúntale a las personas que no logran mantener un trabajo por más de tres meses y mucho menos una relación (la que sea).

2. Restricciones… Usualmente este ingrediente se deriva del primero.  Las experiencias nos enseñan que no todo se responde de forma impulsiva, que nuestro mal carácter o nuestro deseo de ser el más chistoso (esa segunda la dije por mí) pueden ser peligrosos y hay que controlarlos. 

La Biblia habla del Dominio Propio, una de las características de las personas sabias.  Cuando alguien me dice “Es que no me puedo controlar, la gente me hace reaccionar de X o Y manera”, lo que me dice es que esa persona no tiene la sabiduría para dominarse a sí misma.  Dominio propio nos hace pensar más allá del ahora y nos lleva a considerar las consecuencias de nuestras acciones y a quien puede afectar.  El dominio propio te recuerda que la última vez que hiciste un POST en Facebook parecido al que estás escribiendo ahora en un ataque de ira, pasaste dos semanas disculpándote…quizás ahora sea mejor darle CANCEL y manejar el asunto en privado.

BTW…hablando de Facebook…¿Estamos de acuerdo que la gente que pregunta al viento en Facebook si un establecimiento está abierto, deberían cancelarle la cuenta? O sea…llama o chequea tú.

3. No temen a Jehova…  No, no me refiero a temor como el que siento por los payasos después de haber visto la película IT, no porque me asuste, sino que ahora tengo miedo volver a invertir dos horas en un payaso y perder mi tiempo y dinero.  Cuando digo temor, me refiero al respeto, consideración y deseo por estar alineados al corazón de Dios.  A mí molesta cuando la gente habla de “Papito Dios siempre conmigo” como si fuera un amuleto o la tarjeta de puntos de Walgreens, pero las decisiones que toman me hace pensar que “Papito Dios” se les quedó en el bolsillo del pantalón que dejaron en el “hamper” y solo lo sacan cuando suben en Facebook una foto con su Corolla nuevo.  Temer a Dios es bien diferente, porque temer a Dios es considerar su opinión y procurar no estorbar lo que Él quiere y puede hacer con nosotros; no porque Él lo necesite, sino porque nos conviene.

Proverbios dice que el principio de la sabiduría es el temor (que ya discutimos) a Jehová.  ¿Por qué? Porque Dios quiere transformarnos en el máximo de nuestro potencial…lo que produce ¿Qué?  Sabiduría, muy bien…pero mejor aún…sabiduría de Dios.  Si no tenemos a Dios en nuestra mirilla, usamos las experiencias para amargarnos y convertirnos en víctimas en lugar de aprender y crecer con ellas.  La falta de temor a Dios nos hace ignorar el dominar nuestros pensamientos para no ser maldición a otros y nosotros mismos.  Éste es el ingrediente principal, sin Él…los demás seguirán faltando.  Puede que aprendamos de nuestras experiencias y tenemos dominio sin tener a Dios, pero nunca al nivel que pasa todo entendimiento y ofrece la paz que anhelamos.

Me gustó este arte y me hice una camiseta

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